¡Una vergüenza!: El VAR favorece a Uruguay y le roba triunfo legítimo a Chile

La Selección Chilena de Fútbol perdió en su debut por las Eliminatorias Rumbo al Mundial de Qatar 2022 en un partido marcado por el arbitraje del paraguayo Eber Aquino, quien no cobró ni hizo uso del video arbitraje en dos penales legítimos a favor de La Roja.

El mítico y recordado periodista Eduardo Bonvallet decía que perder 1-0 era bueno, pero cuando el árbitro es el malo de la película, la rabia es evidente, más aún cuando se trata de un colegiado debutante en Eliminatorias. Eber Aquino, el referí paraguayo, se convierte en enemigo al pasar de los minutos. Se supone que el VAR está para beneficiar jugadas polémicas, despejar dudas y por sobre todo impartir justicia. Sin embargo, no cobró un penal evidente para Chile. Y posteriormente, en la jugada siguiente, Uruguay nos da vuelta el marcador y se lleva los tres puntos de local.

Chile demostró el anhelado recambio con una defensa con un promedio de 23 años de edad. Se apostó por los hermanos, emulando a los “Hermanos Korioto” de la serie Los Súper Campeones. Paulo y Nicolás Díaz, éste último fue ubicado como lateral izquierdo. Mientras que su hermano lo hizo por la derecha y eso permitió una línea de cuatro zagueros, desmintiendo lo que se especulaba que había ensayado el equipo en su único entrenamiento en Juan Pinto Durán. Seguramente Rueda especuló que así se podría frenar al único referente en ataque: Luis Suárez, algo poco visto por los uruguayos, esto ante la baja de otra de sus figuras: Edison Cavani.

Lo positivo, más allá del resultado, es que Chile fue un equipo aguerrido en el primer tiempo. Principalmente con el despliegue de Francisco Sierralta, quién con su metro noventa de estatura demostró temperamento y seguridad. El punto bajo fueron los laterales, los hermanos Díaz estuvieron poco precisos con la tarea del ida y vuelta constante.

El portero Gabriel Arias tuvo suerte ante un remate de Federico Valverde que se estrelló en el poste, pero no recibió muchos tiros al arco. Para desequilibrar, el local necesitó del VAR. El arbitraje avisó una mano de Vegas, discutible porque primero impactó en su cuerpo y según el reglamento, se considera como no intencional, y Suárez aprovechó el regalo de los jueces para marcar de penal.

El gol parecía ser un balde de agua fría, a pesar de la buena actuación de Arturo Vidal, quien tuvo más de diez recuperaciones de balón en el primer tiempo y era por lejos la figura del partido, mientras que Aránguiz, Vargas y Alexis no sobresalían. Hasta que conectaron una triangulación perfecta entre los tres que culminó con el gol del empate de Sánchez (54’).

Chile mereció mínimo un empate. Y el mismo árbitro, en complicidad con el Var, le quitó esa ventaja. Porque, así como no perdonaron la mano de Vegas, guardaron total silencio ante una mano evidente de Sebastián Coates, que a pesar de que fue revisada. No hubo cobro, el robo del Centenario ya se escribía.

La rabia surgía, era impotencia, por un momento nos recordó a Boucheardau en el mundial de Francia 98. En la jugada siguiente; ya llegando a los descuentos Maxi Gómez nos culmina un golazo de fuera del área para decretar el 2-1 a favor de Uruguay. Una injusticia. Una derrota que duele y nos hace tragar amargura a pesar del buen juego. Salimos ultrajados del Centenario, como de costumbre, porque como dijo el indiscutible capitán Claudio Bravo: “Estamos acostumbrados a que nos roben, la salud, la educación y hasta nuestra dignidad laboral”. Y en este caso, un partido de fútbol.

Por Guido Rojas Olave

 

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